Soñar a lo grande

Una invitación a los jóvenes para «no conformarse con sueños pequeños» y para «soñar a lo grande» la ofreció el Papa en un encuentro con los estudiantes y representantes del mundo académico de Bolonia, a quienes dirigió un discurso en la plaza Santo Domingo, el pasado 1 de octubre, en el marco de su visita pastoral. Ante los miembros de una de las principales universidades europeas, que Francisco definió como «laboratorio de humanismo», y que recibe cada año a numerosos estudiantes proceden- tes de Italia y todo el mundo, el Pontífice recordó que «cada universidad está llamada a buscar aquello que une, estimulando y compartiendo los buenos intereses comunes. Añadió que «la búsqueda del bien es la llave para tener éxito realmente en los estudios; el amor es el ingrediente que da sabor a los tesoros del conocimiento y, en particular, a los derechos del hombre y de los pueblos».

El Papa confesó a los jóvenes que sueña «con una Europa “universitaria y madre” que, grata por su cultura, infunda esperanza a sus hijos y sea instrumento de paz para el mundo». Y convirtió estos tres principios: cultura, esperanza y paz en «tres derechos», mismos que propuso a los jóvenes.

El derecho a la cultura, que significa, tal y como explicó el Papa, «tutelar el conocimiento, un saber humano y que humaniza»; a la esperanza, que es «el derecho a no ser invadidos cotidianamente por la retórica del miedo y del odio, a no quedar sumergidos por las frases hechas de los populismos o por la inundación inquietante y rentable de las falsas noticias. Y derecho a la paz, que Francisco también calificó como «un deber». En este sentido, recordó las palabras de sus antecesores: «nunca más la guerra, nunca más contra los demás, nunca más sin los demás».

 

Si desea saber mas, suscríbase y reciba en la comodidad de su domicilio la edición impresa del Semanario Oficial del Vaticano.